
Los celos no son otra cosa que el sufrimiento ante la creencia de que nuestra pareja no nos quiere lo suficiente y un temor incontrolado a perder a la persona que amamos. Hay emociones que curan y emociones que nos enferman, que causan un gran dolor y resultan estériles. En la literatura los celos han dado lugar a hermosísimas novelas, siempre desgarradas, porque los celos matan, a uno mismo y a veces al otro. Me vienen a la memoria «El túnel», de Sábato, o «Antes de conocernos», de Julian Barnes, un escalofriante relato de una mente enloquecida.
Los celos en la pareja se dan por varias razones:
- Baja autoestima, que nos hace pensar que no valemos lo suficiente y que en cualquier momento aparecerá otra persona con mejores cualidades y nos arrebatará nuestra pareja. Los celos, en este caso, son una muestra de que no nos creemos merecedores de ese afecto.
- Experiencias vividas. Las personas que han sido traicionadas alguna vez por alguien en quien confiaban desarrollan una personalidad celosa.
- Imagen familiar. Es probable que una persona que haya presenciado escenas de celos en sus padres tenga más predisposición a ser celosa.
- Trastornos psicológicos. Las personalidades paranoides, narcisistas e histriónicas tienen una gran tendencia a desconfiar continuamente de los demás y, por consiguiente, a desarrollar una celotipia.
Cómo manejar los celos
Tenemos que trabajar para eliminar este sentimiento inútil que solo nos conduce al sufrimiento. ¿Cómo?
- Usar la razón.Hay que esforzarse en el uso de la razón, diferenciar lo que son hechos reales de lo que simplemente son imaginaciones. Conviene intentar no pensar desde la emoción o desde el instinto, tener la cabeza fría.
- No ser controladores.Procuremos ser más tolerantes con nuestra pareja y evitar los impulsos que nos llevan a intentar perseguirla y controlarla.
- Compartir el sentimiento.Expresemos nuestro sufrimiento a otra persona de confianza; esto hará que la emoción de celos disminuya.
- Tomar conciencia de lo que nos ocurree intentar descubrir los miedos e inseguridades. Hay que confiar en la otra persona y sentir que verdaderamente somos merecedores de su afecto.
- No amenazar al otro y hablar tranquilamente con la pareja de lo que nos sucede y de nuestros miedos.
- No culpabilizar.Evitemos ser trágicos, las inseguridades están dentro de nosotros mismos y no en el otro.
Estos pequeños consejos deberían ayudarnos a tener una vida emocional más sana. Aunque como decía Montaine, «los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio». Por eso, cuando los celos causan tal sufrimiento que somos incapaces de aplicarnos estas reglas, es necesario acudir a un profesional.