Dra. Estrella Flores-Carretero.

¿Cómo pueden las organizaciones elevar la competitividad en el trabajo sin que ello afecte el ambiente laboral? Idóneamente, se espera que los empleados colaboren mutuamente, que exista cooperación internamente entre los equipos y entre diversas áreas.

Sin embargo, cuando la competitividad en la empresa es mal entendida, se cree que debe ser excluida entre los grupos de trabajo, a pesar de que es gracias a ella que se genera la actividad empresarial. La sana rivalidad es altamente ventajosa para el crecimiento organizacional.

Y es que, ¿Cómo podría elevarse la productividad sin una pizca de competitividad en el trabajo? Pensar lo contrario es, por lo menos, bastante ilusorio, pues cuando nos basamos en la idea de dar lo mejor de nosotros para estar a la par de nuestros compañeros, se nota el esfuerzo.

Particularmente, me gusta pensar en esto último como una competitividad laboral positiva: buscar obtener lo mejor de cada uno, siempre y cuando el enfoque se mantenga en los objetivos organizacionales, y con la luz de un sentimiento común a todos, que es la búsqueda del bienestar general.

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Logra una sana competitividad en el trabajo con estas 5 estrategias

¿Qué es la competitividad?

Antes de hablar de competitividad en el trabajo, hay que recordar que las personas nos hemos enfrentado por comida, refugio y poder desde los inicios de la humanidad, en la lucha por nuestra supervivencia. Sin embargo, esta idea hoy no se aplica de igual manera en todos los ámbitos. 

Este concepto, según la RAE se define como la capacidad de competir, o la rivalidad para la consecución de un fin. Sin embargo, entender la competitividad en la empresa como un escenario en el que nuestros compañeros son enemigos a vencer, es altamente perjudicial para todos.

¿Qué es la competitividad en el trabajo?

Como acabamos de leer, si bien el término per sé es sinónimo de rivalizar o medirse frente a otros, hablar específicamente de competitividad en el trabajo es hacer referencia a la capacidad que tiene un empleado para ser eficiente y productivo frente al resto del equipo de trabajo.

Dicha competitividad en la empresa conlleva a una maximización de los esfuerzos comunitarios, para que la compañía se vuelva mucho más rentable a nivel de mercado, frente a los competidores en su sector. Pero para que esto ocurra, debe haber un balance entre calidad, costo y materias primas. 

Aspectos positivos de competitividad en el trabajo

A quienes nos encanta ser productivos y destacar por lo que hacemos, sin perjudicar a los demás, buscamos siempre mantenernos en una sana competitividad en el trabajo. Es decir, generar una relación en la que crezcamos y alentemos a nuestro equipo a seguir mejorando.

La competitividad en la empresa, cuando es entendida en pro del bienestar común, hace un esfuerzo para evitar los conflictos en el trabajo. Los empleados que desarrollan estas características, a menudo son los primeros en compartir conocimientos. Son personas seguras de sí mismas, y por tanto:

  • Hace que la competitividad en el mercado laboral crezca, porque mejora la calidad del producto o servicio.
  • Aumenta la productividad. 
  • El equipo de trabajo se anima a dar siempre más, y ende, se consolida con más fortaleza.
  • Genera un cálido clima organizacional, donde existe la camaradería y el respeto mutuo por los compañeros.

Aspectos negativos de la de competitividad en el trabajo

Pero por otro lado, cuando se habla de buscar objetivos sin generar un equilibrio, la competitividad en la empresa puede impulsar sentimientos de envidia, de egoísmo, en los que el egocentrismo busca resaltar —inclusive— a costa del trabajo del resto del equipo.

Este tipo de actitudes distan de lo que realmente se espera de la competitividad en el trabajo, aunque suele ser la norma en muchas organizaciones. Una empresa emocionalmente inteligente, por el contrario, se preocupa porque sus empleados se integren armoniosamente, y no que:

  • Se conviertan en promotores del bullying en la oficina.
  • La competitividad en el mercado laboral los lleve a no tener principios éticos con su organización.
  • Exista explotación laboral.
  • La individualidad prele por encima del colectivo.
  • Hayan constantes malos entendidos.
  • Exista un ambiente laboral muy pesado, que genere división, pesimismo y depresión.
  • Se cree desigualdad.
  • Se irrespete la vida personal de los empleados.
  • La mala comunicación sea el común denominador.
  • Existan conflictos de roles.

¿Cómo ser competitivo en el trabajo?

Específicamente, cuando se trata de competitividad en el trabajo, los empleados suelen disfrutar de los retos, no se rinden con facilidad y les gusta superarse, ir siempre por más. Si quieres formar parte de las personas que desarrollan esta actitud, deberás convertirte en alguien proactivo.

De igual manera, mantenerte en un estado de formación constante, siempre con sed de aprender más, porque la competitividad en la empresa debe empujarnos a pulir nuestras habilidades, lo que indudablemente te convertirá en un líder. Lo que hagas, marcará un modelo para los demás.

Por supuesto, ten presente que el exceso de competitividad en el trabajo puede afectar tu bienestar físico y emocional. La idea no es convertirse en una persona obsesionada con su empleo, los llamados workaholics, pues eso solo habla de las carencias personales que quieres cubrir. 

5 estrategias para lograr una sana competitividad en el trabajo

La competitividad laboral positiva brinda a las organizaciones un mundo de posibilidades para desarrollarse, para expandirse, y que ello se vea reflejado mes a mes, no solo en el ambiente y la buena disposición de los empleados, sino en su propio crecimiento económico. ¿Cómo lograrlo?

Promueve el debate empresarial

La competitividad en el trabajo se fomenta con el debate empresarial que se genera en los climas laborales donde los empleados opinan sin temor a represalias, porque saben que tienen la confianza para ello, que son escuchados y que por ello se animan a aportar soluciones creativas.

Los líderes organizacionales deben valorar la heterogeneidad de visiones y tomarlas en cuenta, porque de ese deseo de participación es que nace la proactividad. Se recomienda contar con equipos externos que les brinden asesoría profesional, para mejorar la calidad de la comunicación entre equipos.

Fomenta los retos comunes

La competitividad en el trabajo no se trata de mantener a toda una plantilla pensando en un mismo objetivo, sino ser específicos y permitir que los integrantes de cada departamento y equipo, trabajen de manera mancomunada para alcanzar las metas trazadas.

Por ejemplo, según una encuesta publicada por Deloitte durante la pandemia, las empresas mexicanas entrevistadas admitieron que atravesaron diversos retos de gran envergadura, como la renegociación de pagos a proveedores, cumplimiento de contratos, y evitar la fuga de talentos. 

Como es de esperarse, si bien debe existir una excelente comunicación interna entre las partes, cada departamento debe concentrarse en unir esfuerzos para resolver el reto que les tocaba a cada una, para evitar que las compañías fuesen a bancarrota como muchas tantas. 

Por supuesto, los resultados alcanzados siempre deberán ser recompensados para mantener en alta la moral de los empleados y estimular la competitividad en el trabajo. Este tipo de agasajos no siempre se traducen en premios en metálico: pueden ser viajes, días libres, un almuerzo, entradas para un evento.

Elogia el trabajo bien logrado

Es probable que con respecto a la competitividad en el trabajo, nos encontremos con trabajadores que realmente desean quedarse fuera de cualquier tipo de desafío antagónico, porque no les estimula superar al otro, sino que al contrario; se sienten intimidados por ello.

Sin embargo, estos empleados son tan valiosos como los demás. Lejos de excluirlos, hay que velar para que estas personas también reciban un reconocimiento y compensación por la labor que cumplen, y por la motivación interna que les lleva a dar siempre lo mejor de sí.

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La competitividad en la empresa

Facilita la información

Para que un individuo desee dar lo mejor de sí, necesita sentirse capaz de lograr los objetivos que se trace. Por ello, todo este tema está profundamente ligado con las competencias para el trabajo y la vida, que toda persona debe desarrollar para crecer a nivel individual y profesional. 

Indudablemente, la competitividad en el trabajo depende en gran escala del empeño corporativo en apostar por el aprendizaje de los trabajadores, en darles la oportunidad de seguir creciendo mediante cursos y carreras académicas, que les permitan adquirir mejores destrezas y seguir ascendiendo.

Trabaja con ética

Cuando se crean rivalidades malsanas, en las que un empleado piensa que puede saltarse las reglas del juego, para sobresalir o conseguir una mejor oferta laboral fuera de la empresa, a menudo es porque esta persona no respeta su ética profesional, ni la de su entorno.

Las organizaciones deben velar porque no se toleren este tipo de comportamientos, porque dejan la puerta abierta a una repetición futura. Además, los desafíos deben valorarse objetivamente, y en condiciones en las que no se fuerce a nadie a trabajar en horarios y condiciones inhabituales.  

¿Cómo se puede utilizar la competitividad en el trabajo para mejorar a los empleados?

Como bien sabes, generar productividad y competitividad en el trabajo es algo bastante parecido a un arma de doble filo, porque si bien puede ser beneficioso, cuando se malentiende genera conflictos, enrarece el clima laboral, se quebranta el compromiso.

Y es que, por mucho que se esfuercen todos, es inevitable que salte algún problema que pueda perjudicar el rendimiento de los trabajadores. Sin embargo, existen algunas reglas básicas de convivencia que pueden ayudar a que la competitividad en la empresa no se convierta en una pesadilla.

Para empezar, hay que saber seleccionar a la camada de empleados que pueden entrar en este intérvalo. Como os indiqué en un principio, no todas las personas se sienten cómodas cuando se les habla de competir. Mientras algunos empleados se mantienen ajenos, otros pueden sentirse menos.

Por tanto, vale la pena también que se propicie una competitividad laboral positiva que impulse la colaboración entre los empleados. El trabajo en equipo es motivador, placentero y estrecha los vínculos personales. Así que, aunque cada uno tenga un reto individual, el objetivo debe ser compartido.

Además, en una organización siempre debe haber espacio para la diversidad de ideas. Los directivos deben hacer su parte en reconocer la contribución individual que cada uno brinda, con miras a lograr una misma meta. Quizás alguien encontró un gran cliente, pero fue otro quien dio la propuesta.

Por otro lado, hay que luchar contra el exceso de competitividad en el trabajo, puesto que la misma debe estar focalizada en los aspectos más destacables para alcanzar los objetivos que se ha propuesto la organización. Rivalizar en todo solo logrará dañar la armonía y el buen ánimo.

Para poder mantener el buen ambiente entre los colaboradores, cuando se trata de dictar nuevos cursos, las organizaciones pueden recurrir a servicios especializados a nivel corporativo, en los que un profesional en el área imparte el contenido requerido de manera amena y entretenida.

No olvidéis tampoco lo importante que es brindar —¡y recibir!— un feedback apropiado, para crecer profesionalmente. Hacerle saber a las personas en qué cosas pueden mejorar es importante, tanto como hacerles saber lo que hacen muy bien, aunque esta parte a veces se les olvide a los líderes.

Los límites bien claros siempre son recomendados, para evitar los excesos. Los buenos ejecutivos y líderes cuidan que los colaboradores que están a su cargo no caigan en el mobbing o cualquier comportamiento dañino, que no se tolerarán las faltas de respeto, ni los abusos.

¿Cómo evitar la competitividad en el trabajo cuando es negativa?

Una agresiva competitividad en el trabajo puede hacer que otros empleados se sientan despreciados, que su esfuerzo no es igual de válido que el que realizan los demás. Para evitar tales situaciones tan desagradables, es importante que practiquemos los siguientes puntos:

Observa las características del comportamiento

Al observar alguna actitud exacerbada de competitividad en el trabajo, y de confrontar a ese compañero que está enturbiando el panorama, es importante reconocer cuál es la naturaleza del mismo, ya que la mayoría de estas actitudes provienen de personas con baja autoestima.

Con frecuencia, la razón por la cual actúan de tal manera es porque temen que esa persona a la que atacan sobresalga más que ellos. Una vez hayas notado el patrón de conducta de esta persona y antes de cualquier sanción, conversa en privado y hazle saber que tales actitudes no pueden ser toleradas.

Identifica si es un ataque personal

La buena competitividad en la empresa puede verse seriamente afectada, cuando alguien del equipo toma comportamientos abusivos contra un miembro. Una vez que hayas confirmado lo que está ocurriendo, investiga si es solo contra una persona en específico o si esta persona actúa así con todos.

Mantén el control

Es normal enojarse cuando algún compañero mantiene una conducta hiriente contra nosotros o contra otra persona. En estos casos, lo mejor en estos casos siempre será que los líderes de equipo le llamen a botón, para no caer en ningún tipo de provocaciones. La profesionalidad debe estar por delante.

Actúa con inmediatez

Mientras más tiempo transcurre entre abusos, más afectará emocionalmente a la víctima. Además, entre más tardemos en detener las faltas, más difícil será para la persona afectada salir del atolladero en el que se encuentra. Igualmente, aumentan las probabilidades de estallar un conflicto mayor.

No permitas que el hecho se convierta en un chisme

Por lo mismo, las cosas se resuelven al instante. Conversar con las partes involucradas y matar el problema de raíz es la solución. Evitemos que corran las habladurías y chismes de pasillo, que solo pueden revivir o agrandar el problema, además de perjudicar seriamente el ambiente laboral.

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Infografía sobre la competitividad en el trabajo

Recomendaciones sobre las estrategias para lograr una sana competitividad en el trabajo

Walt Disney solía decir: «toda mi vida me he enfrentado a una dura competencia, no sabría cómo seguir adelante sin ella». Sin dudas, un poco de rivalidad puede avivar las ganas de una persona de hacer mejor su trabajo, de aportar esa milla extra.

La competitividad en el trabajo no debe convertirse en un hecho tóxico, ni atemorizante. Tampoco se puede obligar a los empleados a que participen en ella, ni robarle el buen espíritu a quienes decidan mantenerse al margen de todo. Debe más bien ser percibida como una estrategia ganar-ganar. 

Casos como los que hemos revisado en las anteriores ediciones del MasterMind Latino dan cuenta de ello. Por mucho que entremos en el juego por el solo afán de superación, deberemos aprender a reconocer las cualidades de otras personas, así como también a reconocer cuando hemos errado.

Esto último deberías aplicarlo constantemente en todos los aspectos de nuestra vida. Reconocer cuando no hemos sido ni acertados ni asertivos, solo puede llevarnos a un lugar: aprender. Las rencillas son normales en cualquier lugar donde haya humanos, lo determinante es saber resolver los conflictos.

Y hablando del MasterMind… Quiero comentarte que es una oportunidad única que no deberías perderte, pues tendrás reunidos en un mismo lugar, y durante tres días, a diez de los líderes empresariales más destacados del mundo hispano parlante.

¿Vas a perderte la oportunidad de recibir grandes lecciones corporativas de la mano de los mejores? Permítete disfrutar de sus historias, sus inicios, pero sobre todo; regálate un momento para que conozcas de ellos mismos cómo fue que lograron resolver las grandes coyunturas empresariales que han vivido.

¡Deja de pensarlo y apúntate hoy!